Una vez abierto nuestro jamón ibérico

Fíjate en el color de la grasa.

La grasa debe deshacerse al recibir calor, eso nos indicará que su calidad es excelente.

El jamón debe tener infiltraciones de grasa.

Debido a la alimentación del cerdo, muchas veces alimentado de hierbas y bellotas.

Si el cerdo se ha criado en libertad y ha hecho ejercicio para buscar comida, es un factor destacable en la grasa del jamón, puesto que significa que ha tenido la libertad suficiente para correr y hacer deporte, y eso en el sabor se nota.

Puntitos blancos que parecen de sal.

Si no aparecen, no os preocupéis, no está defectuoso, seguramente sea un jamón con un sabor espectacular.

Fíjate al cortar las lonchas, si tienen la consistencia justa para que no se rompan al hacer un corte fino, tendrás unas lonchas perfectas, sino es así, es un posible signo de falta de curación.

Analiza bien el próximo que vayas a probar y aconseja a tus amigos para que también degusten un buen jamón, gracias a los consejos que te hemos dado.

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